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¿PARA SIEMPRE?
César y Anna eran amigos desde muy pequeños, hacían todo juntos hasta el punto en que no se querían separar. Cuando pasaron a secundaria, esa amistad se fue intensificando, crecía y crecía, hasta el punto en el que César comenzó a sentir algo más que una simple amistad. Sin darse cuenta, él se había enamorado profundamente de ella, al igual que ella de él, sin embargo no era de la misma manera, pues Anna estaba confundida y solo sentía una pequeña atracción, por lo que siempre dudó en dar el primer paso y decirle lo que sentía.
Con el pasar del tiempo ambos se vieron envueltos en fantásticas vivencias que los unían cada vez más, las mañanas eran testigos de las palabras que cruzaban por teléfono al despertar, las tardes eran lentas mientras veían películas de terror; y las noches destellantes como las estrellas que observaban desde la terraza de la casa de Anna. Todo parecía acentuar lo que aquella niña sentía y pese a la constante insistencia del chico, ella decidió darse una oportunidad con él, pensaba: "es un buen chico y además... es mi mejor amigo ¿por qué no intentarlo?"
Pasaron los días y las cosas iban de maravilla, Anna lo quería mucho, pero no pasaba de ahí, ya estaban a vísperas de final de año y se habían prometido pasar el 31 de diciembre juntos. César lo había planeado todo, cuando dieran los 12:00am le pediría que fuese su novia, pues en su gran mundo de sentimientos su amor por Anna era exorbitante, él estaba rotunda e irrevocablemente enamorado. Sin embargo cuando el día llegó, Anna le dejó un mensaje de texto unos minutos antes de su gran encuentro, su corazón parecía romperse en mil pedazos al leer:
"Hola... ha surgido un inconveniente y no podré ir, lo siento. Te quiero, Anna."
Al siguiente día, después de las celebraciones, Cesar decidió visitar a Anna. Cuando ella abrió la puerta parecía que una enorme luz había llenado los ojos de él, la veía tan perfecta y hermosa que la molestia que tenía del día anterior había desaparecido completamente. La abrazó con toda su fuerza, sin embargo ella trato de alejarse y seguido a eso le explicó que su madre la había obligado a quedarse en casa y pasar tiempo con su familia. Cesar parecía entender la situación y no hizo más que regarle una sonrisa que ella no devolvió.
Aquella tarde no había sido igual a todas las demás, Anna se comportaba extraño, no hacía más que mirar las hojas de los árboles, parecía ida y cada vez que Cesar intentaba acercársele, ella le decía que todo el cuerpo le dolía del día anterior y que lo mejor era mantener la distancia. Esa tarde se fueron caminando juntos hasta la casa de Anna, ella tras la reja se despidió con un simple adiós, sin antes entregarle una fotografía que se habían tomado el último día de clases en una salida con sus amigos. Cesar la recibió emocionado y notó que en la parte de atrás había un mensaje que decía:
"Aunque me vaya, mi corazón siempre estará contigo. Te amo. Anna"
Seguido a esto, Anna le dijo: "Feliz Año Nuevo". Pero él no estaba feliz, la sonrisa de su rostro había desaparecido, esto no era más que una despedida. Cesar sabía que ella no lo amaba, la había conocido tan bien, que ese "te amo" no era más que un pésame para no sentirse culpable.
Por otra parte Anna estaba terminando toda relación con Cesar, desde hacía un tiempo había dejado de sentir aquello que la confundía en un principio; quizá había sido solo un molesto capricho y la única manera en la que podía solucionar esto, era entregarle lo que el más deseaba oír de ella, sin que ella en realidad lo sintiera: un "te amo".
Él no era la persona que ella creía, había encontrado actitudes bastante extrañas en él. Por ejemplo los días en que no se veían el se entristecía exageradamente hasta el punto de amenazar a Anna con autolesionarse y así poder manipularla. Hubo varias veces en las que de camino al colegio, en las mañanas, ella sentía que la seguían y evidentemente era Cesar, quien se levantaba 2 horas antes de las 6am para poder vigilarla. Así mismo Cesar le había confesado que tenía un altar en el clóset de su habitación, con fotos que secretamente le había sacado en el recreo o en los momentos en que la seguía. Eran tantas cosas que la situación se había vuelto inmanejable y por ello su madre le aconsejó que aquella decisión era lo más apropiado.
Anna se sintió tan culpable que le dijo a Cesar que en la prepa y después en la universidad iba a ser más complicado todo, que no iba a tener tiempo para estar con él y no quería correr riesgos, por lo que lo mejor era dejar en el pasado y seguir con sus vidas. Ese día, el chico se enfureció mucho con ella hasta el punto de sacudir las rejas y querer romperlas para alcanzarla, la miraba con tanto odio que sus dientes se apretaban como si pudiese tenerla entre ellos y vengarse. Le repetía lo mucho que la amaba y que ella tenía que estar con él. Sin embargo las amenazas que el usualmente le hacía eran una vieja historia, pues Anna no veía nada más que a un monstruo buscando a su presa, ella ya había tomado la rotunda decisión de alejarse de él, borrando toda cosa que los conectara, como redes sociales, números de teléfono, entre otros.
César sabía que a pesar de todo iba a seguir enamorado de ella, su obsesión se había vuelto inmanejable, no podía dejar de soñar con su olor, con su mirada, con su sonrisa, con todo, absolutamente todo. Y temprano que tarde ella volvería a ser la de antes, todo volvería a la normalidad. Él la quería para él, solamente para él. Y haría lo que fuese para obtenerla...

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